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    Principales Conceptos Teóricos y Políticos Orientadores:

    Nuestros Principios Rectores

    educacion-puririsun

    • La educación como la práctica de la libertad, como un acto de conocimiento y aproximación crítica y transformadora de la realidad.
    • La educación basada en valores y actitudes, para crear y recrear nuevas y mejores posibilidades y condiciones de vida.
    • El diálogo, la horizontalidad y la democracia, para interactuar eficiente y eficazmente con su entorno social y cultural.
    • El reconocimiento de sus saberes previos y sus capacidades para asumir con protagonismo la construcción de sus conocimientos y su desarrollo; para manejar, aplicar y socializar información; para apropiarse de estrategias y mecanismos que les permita aprender en forma dinámica y autónoma.
    • El reconocimiento de niñas, niños, adolescentes y jóvenes como sujetos de derechos y como actores de su propio desarrollo.
    • El respeto a las características y procesos de cada etapa de desarrollo de los niños, niñas y adolescentes.
    • El reconocimiento de sus concepciones políticas, religiosas y culturales, para formar su sentido de pertenencia, identidad y conciencia social.
    • El reconocimiento de las necesidades, intereses y expectativas significativas de los niños, niñas y adolescentes.

    Enfoque de Derechos

    La Asociación Civil Puririsun, tomando en cuenta que el derecho es inherente al ser humano, ha basado su labor social en la reivindicación de los derechos en general y especialmente el de los niños, niñas y adolescentes. El marco normativo que sirve de base está constituido por: la Constitución Política del Perú, el Código Civil como normas generales y como normas específicas, el Código de los Niños y Adolescentes, la Convención Internacional por los Derechos del Niño, sus dos protocolos facultativos y sus cuatro principios de no discriminación, interés superior del niño, supervivencia y desarrollo, participación.

    El enfoque de derechos, desde nuestro posicionamiento político y ético, se centra en la persona humana y reconoce al niño/a y adolescente como sujeto de derechos con libertades y capacidades plenas, que participa y aporta al cambio como un miembro de la sociedad. Asumimos a los niños, niñas y adolescentes como responsabilidad social, es decir, la sociedad en su conjunto tiene responsabilidad sobre ellos y la obligación de exigir el cumplimiento de los derechos del niño. Nuestra responsabilidad, es identificar a los garantes en el ámbito de nuestro trabajo, ratificando que la convención es vinculante y, por lo tanto, crea una responsabilidad y la hace exigible. Del mismo modo, tenemos claridad que, aunque el estado es el principal garante en cuanto al cumplimiento de los derechos, corresponde a los padres y familiares el primer nivel de responsabilidad.

    A nivel institucional, los derechos se constituyen en una meta de trabajo de todos los proyectos que ejecutamos: damos apertura a la participación de los niños, niñas y adolescentes en la planificación, ejecución y evaluación de actividades y proyectos relacionados con ellos. En este proceso, consideramos muy importante trabajar el fortalecimiento interno y el empoderamiento de los niños para que no solamente conozcan sus derechos, sino, sean también capaces de hacerlos respetar en su medio familiar y social.

    Desde el enfoque de derechos, nos identificamos y comprometemos con la población que se encuentra en situación de pobreza y extrema pobreza, entendiendo que esta situación se origina como consecuencia de la desigualdad y la injusta distribución de la riqueza.

    Concepción del Niño

    Puririsun concibe al niño como un ser libre, autónomo, con potencialidades y capacidad de decidir su propio destino:

    Creer en la libertad y autonomía del niño(a) significa respeto a su naturaleza e individualidad en el manejo libre de sus impulsos propios, sus tiempos, sus actividades y sus decisiones de acuerdo a sus preferencias y prioridades. Significa también respeto a su naturaleza social y el manejo de su capacidad de optar.
    Concebir al niño(a) con potencialidades significa, valorar y reconocer sus capacidades y conocimientos así como reconocerle su capacidad de aporte, de analizar su situación de vida, de tomar sus decisiones y construir su propio desarrollo.
    El niño(a) y adolescente, es posibilidad, es persona, es responsabilidad, es actor y sujeto social de derecho.

    Educación Para la Libertad, Como Fundamento Para Construir una Sociedad Justa, con Mujeres y Hombres Críticos, Creativos y Solidarios

    Desde el proyecto y como institución, asumimos la educación como praxis de reflexión, análisis, comprensión y acción sobre su realidad y sobre el mundo; como un acto de intercambio y construcción del conocimiento, como una toma de conciencia y una aproximación crítica a la realidad para transformarlo. La educación como acceso y gestión del conocimiento que le permita practicar la libertad.

    La educación como valoración y aprendizaje a partir de los saberes previos personales y grupales como base para la elaboración de nuevos conocimientos; como reconocimiento del derecho personal y del otro a hablar, oír y a ser oído, de participar, de tomar decisiones. La educación como el desarrollo de la tolerancia en la convivencia con personas de expresión cultural heterogénea, respetando la igualdad y la justicia. 

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    La Educación no Formal como Modalidad de Intervención

    La educación no formal la definimos como toda actividad educativa organizada y sistemática, realizada fuera del marco o ámbito oficial. Es aquella que propone actividades educativas opcionales, complementarias, flexibles y variadas y se constituye en una educación complementaria que surge como alternativa al déficit del sistema formal; responde, entonces, al conjunto de procesos y medios alternativos diseñados en función de objetivos de formación.
    La característica principal de la educación no formal consiste en que propone actividades organizadas y estructuradas para un grupo meta determinado, con la finalidad de lograr un conjunto específico de objetivos y son desarrolladas fuera del ámbito oficial.

    Enfoque del Trabajo Infantil

    No promovemos el trabajo infantil y tampoco coincidimos con enfoques de prohibiciones generalizadas porque consideramos que no todo trabajo es nocivo para el niño. 
    Entendemos que el trabajo infantil se origina por causas estructurales entre las cuales la más importante es la pobreza. Mientras exista pobreza, existirá el trabajo infantil y entre tanto, es necesario persistir porque se desarrolle en condiciones dignas y priorizando el respeto a sus espacios de recreación y estudio.
    El problema surge cuando los niños, niñas y adolescentes tienen que trabajar forzados por su situación de sobrevivencia que los obliga a generarse ingresos para su sostenimiento personal así como para contribuir al sostenimiento familiar.
    En concordancia con la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, Puririsun está por la protección del niño y contra la explotación económica y el desempeño de trabajos peligrosos que entorpezcan su educación o que sean nocivos para su salud o para su desarrollo físico, mental, moral o social. 

    ¿Qué Pensamos Sobre la Religión y la Política?

    Partimos por manifestar nuestro respeto a las opciones individuales y nuestro rechazo a todo tipo de imposición. Reconocemos y respetamos el derecho personal de elegir libremente las creencias políticas y religiosas. Particularmente en el tema religioso entendemos que es la familia la que debe asumir su rol de orientación, respetando la opción personal de cada uno de sus miembros. Para Puririsun es muy importante la convivencia, interacción y el inter aprendizaje entre niños, niñas y adolescentes de culturas, creencias religiosas y políticas diferentes; esto implica tolerancia hacia concepciones diferentes y respeto a las ideas y sentimientos de los demás. 

    La Familia como Soporte Emocional del Niño

    A pesar de que muchos niños, niñas y adolescentes no cuentan con una familia estable y, por el contrario, viven en un ambiente de violencia y maltrato, la familia les cubre un espacio afectivo que es muy importante para la seguridad emocional del niño. 
    Nos interesa la familia porque, debido a que en su interior se genera fuertes sentimientos de pertenencia y relaciones intensas de afectividad, reciprocidad y dependencia, es el marco principal donde el niño va a ir creando la imagen de sí mismo, su autoconcepto, y donde va estableciendo la valoración positiva o negativa de sí mismo, es decir, su autoestima. La familia y especialmente el padre y la madre van a ser los primeros elementos de transmisión de los valores y los principios éticos que, a su vez, se constituirán en la base de la socialización del niño en su cultura y en sus costumbres.
    La familia supone para el hijo, el apoyo seguro donde experimenta y aprende a ser persona. El apego y los vínculos emocionales de padres e hijos son el elemento clave que asegura el bienestar psicológico y emocional del niño. Teniendo una base segura, el niño puede afrontar las situaciones nuevas que la vida le va a ir ofreciendo.
    Entendiendo el rol que tiene en el desarrollo del niño, como institución trabajamos con la familia con la finalidad de fortalecerla y vincularla con el trabajo del proyecto, que involucra a sus hijos e hijas. En un primer nivel, queremos que conozcan del trabajo educativo que realizamos y, en un segundo nivel, esperamos de ellos mayor compromiso para contribuir, conjuntamente con el proyecto, a la formación y al desarrollo de sus hijos e hijas.

    El Grupo Como Espacio Educativo

    El ser humano, desde su nacimiento depende de la ayuda que le preste su grupo social, pero, a la vez tiene una enorme capacidad de aprendizaje social y nace sensible a los estímulos sociales, vinculándose y adaptándose al grupo social. Todas las fases de incorporación de los niños a su grupo social constituyen procesos de socialización, es decir, formas de vinculación afectiva, aprendizaje comportamental y crecimiento social.
    La capacidad de socialización que tienen los niños con sus pares , no es algo que aparezca automáticamente en el proceso madurativo. La importancia de la interacción con sus pares se manifiesta en el conocimiento de la propia identidad, el autoconcepto y la autoestima. Al niño le resulta más fácil interactuar con sus pares que con los adultos. Su figura corporal, sus capacidades diferentes, sus relaciones con los demás, así como su forma de vestir, tienen en sus pares un ejemplo sencillo y directo que le sirve de comparación. Los pares, en este sentido, enriquecen y contrastan o incluso contradicen las ideas que de sí mismo se ha formado en relación con los padres y la familia. Este contraste es especialmente importante, porque mientras las figuras de apego suelen aceptarle incondicionalmente, los pares condicionan la aceptación del otro a sus propios intereses creando continuos conflictos que les obligan a desarrollar sus capacidades de adaptación y aceptación de los demás. Estos conflictos tienen una importancia decisiva en la construcción de un concepto de sí mismo y el fortalecimiento de su autoestima.

    El grupo es importante para el desarrollo del niño, porque genera sentimiento de pertenencia. Los pares son tomados como una continua referencia de lo que es apropiado para sí mismo y lo que no lo es, se convierten en modelos que son observados e imitados continuamente.

    Como institución aprovechamos, en el trabajo educativo que realizamos, la interrelación natural que tiene el individuo con su grupo de referencia. Promovemos el trabajo grupal, no solamente para recoger sus necesidades, intereses y expectativas, sino como un medio educativo que contribuya al desarrollo de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. La interacción que tienen los participantes en el grupo, genera condiciones adecuadas para trabajar temas transversales (identidad, autoestima, género, ciudadanía, sexualidad) y valores (respeto, tolerancia, reciprocidad, solidaridad, responsabilidad), que contribuyen a mejorar las habilidades sociales y el desarrollo personal de los niños, niñas y adolescentes. Es, para el trabajo educativo, importante garantizar una interrelación armónica y de respeto mutuo, a través del establecimiento de reglas de convivencia que propician condiciones para trabajar temas de ayuda grupal, autoayuda así como control y exigencia entre los participantes.

    La Confianza como Elemento Clave para la Intervención Educativa

    Ganar confianza con el niño es la condición básica y el punto de inicio para una intervención educativa. Implica, para el educador, desarrollar estrategias con creatividad, desde el primer contacto que se tiene en el medio natural donde se desenvuelve el niño (la familia, la escuela o su barrio), es un paso necesario e imprescindible porque genera vínculo afectivo esencial para los propósitos educativos del educador. Ganar confianza significa acercarse al espacio íntimo del niño para poder entablar una conversación más horizontal y lograr que exteriorice sus vivencias, es decir sus alegrías, su penas sus expectativas así como sus problemas y frustraciones. La confianza permite hablar abiertamente con el niño, niña, adolescente y joven brindando las condiciones para proponerse objetivos de trabajo educativo diseñando un programa de seguimiento orientado al logro de resultados de cambio sea a nivel personal o familiar.

    Una vez ganada la confianza, podrá esperarse del niño nobleza, honestidad, franqueza, integridad, fe, amistad y cooperación. El educador podrá aprovechar educativamente la disposición positiva; sin embargo, lleva consigo una gran responsabilidad pues se verá más o menos fortalecida en función de las acciones del educador.

    La confianza permite reforzar la autoestima del niño, especialmente cuando es recíproca; el educador podrá esperar que el niño actúe con confianza cuando él muestre también confianza. La confianza mostrada hacia el niño, permitirá que se sienta emocionalmente más seguro para poder emprender acciones concretas que requiere para su superación personal.

    Fortalecimiento de la Autoestima como Base para el Desarrollo Personal

    Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que forman parte de nuestro grupo meta proceden de familias pobres y extremos pobres y viven en un ambiente de abandono moral, maltrato y violencia. Estas familias generalmente están disgregadas o desestructuradas; en este contexto, recuperar el respeto, el valor y la aceptación de sí mismo, es muy importante porque representa restablecer la fortaleza interna que permitirá a su vez apreciar nuevamente sus cualidades para enfrentar las dificultades que se le presenten en la vida.

    La valoración personal es la fuente de la salud mental y cómo nos calificamos a nosotros mismos influye grandemente sobre nuestras vidas. Porque cuando las personas experimentan una autoestima positiva, se sienten bien, se preocupan de su aspecto personal, son efectivas y productivas y responden positiva y saludablemente ante los demás y ante ellos mismos; al saber que pueden ser amados, son capaces de mejorar, crecer y cambiar.

    La Construcción Conjunta

    Desde el inicio la propuesta educativa de Puririsun ha sido planteada con un enfoque participativo pues, para el proyecto, es muy importante la participación del grupo meta y de los demás actores sociales con los cuales trabajamos. El propósito es recoger permanentemente las necesidades y expectativas del grupo meta, así como de los demás actores, para adaptar los objetivos del proyecto a las demandas reales. El proyecto propicia espacios específicos de participación en diferentes etapas: en la etapa del diagnóstico, en la etapa de planificación, en el proceso de ejecución y en la etapa de la evaluación. Del mismo modo, los padres/madres, como beneficiarios indirectos, también tienen un espacio de participación a través de diálogos grupales y evaluaciones semestrales.

    En resumen, los educadores y beneficiarios, conjuntamente, han construido el proyecto desde su diseño, aportando poco a poco a su crecimiento, como respuesta a las necesidades y expectativas recogidas, incorporando progresivamente nuevos servicios y mayores elementos a la propuesta educativa, constituyéndose a la fecha un proyecto integral. A esta forma de trabajo lo hemos denominado "CONSTRUCCIÓN CONJUNTA".

    La Horizontalidad

    El tipo de relación que promovemos en el trabajo educativo con los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, tiene gran contenido afectivo y es de carácter horizontal, es decir, en igualdad de condiciones, sin ninguna jerarquía ni diferencias, como personas con los mismos derechos. Establecemos un nexo afectivo cercano mostrando interés por sus problemas y acompañándolos en la construcción de sus proyectos de vida. El acompañamiento que realizamos, tiene la finalidad de fortalecer las potencialidades del niño en la construcción de su perspectiva de vida, llevándolo a la reflexión y el análisis de su situación personal y grupal, evitando en todo momento tomar decisiones por él.

    La práctica del trato horizontal responde al enfoque de derechos y a la concepción que tenemos del niño, es decir, al respeto y reconocimiento del niño como persona y sujeto social con iguales derechos a los demás y con potencialidades y capacidades. Responde también a nuestros principios de valoración del diálogo y la práctica de la democracia, así como el reconocimiento de las capacidades de los niños, niñas y adolescentes para asumir con protagonismo la construcción de sus conocimientos y su desarrollo.

    La relación horizontal favorece el acercamiento y posibilita establecer relaciones de confianza entre los educadores y los beneficiarios que representa la base fundamental para realizar trabajo educativo. Significa respeto a la persona sin distinciones de edad, profesión, raza, sexo, religión, opción política, Etc.

    La Cogestión

    Desde la concepción de Puririsun, es gestionar conjuntamente el proyecto, asumiendo compromisos y responsabilidades conjuntas para lograr un objetivo establecido también conjuntamente.

    En la práctica, los servicios que ofrece el proyecto se gestionan conjuntamente con los beneficiarios, compartiendo tareas y actividades concretas. La cogestión responde a nuestro enfoque de construcción conjunta y a la concepción del niño, niña y adolescente como un sujeto social, con capacidades de aporte. Una condición para lograr la cogestión es la identificación de los beneficiarios con el proyecto. La cogestión es posible porque el beneficiario asume el proyecto como suyo reconociendo que le aporta en su desarrollo y, por tanto, desea voluntariamente comprometerse y asumir responsabilidades.

    Por otra parte, la cogestión está orientado al aporte mutuo que contribuye a la sostenibilidad del proyecto, en tal sentido es de interés del proyecto que el grupo meta y la comunidad se involucren en las acciones del proyecto.