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    ¿Qué es género?

    Descripción de género, qué significa y en qué consiste

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    La igualdad entre mujeres y hombres es un principio jurídico universal reconocido en diversos textos internacionales. La "Declaración Universal de los Derechos Humanos", de 1948, señala la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y la no distinción de los derechos y libertades según sexo. En 1979, en la Asamblea General de Naciones Unidas, se proclama la "Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer" (CEDAW). Posteriores avances en este ámbito se han introducidos en las Conferencias Mundiales de Nairobi (1985) y Beijing (1995).

    La equidad está dirigida a tener un trato justo para ambos sexos, acorde con sus respectivas necesidades, pudiendo incluir la igualdad de trato, o un trato diferente pero que sea considerado equivalente en cuanto a los derechos, beneficios, obligaciones y oportunidades.

    Los organismos internacionales han definido Género como un "conjunto de pautas de conducta o patrones de relaciones asignados a cada sexo en las diferentes culturas. Se utiliza para demarcar las diferencias socioculturales que existen entre hombres y mujeres y que son impuestas por el sistema de organización político, económico, cultural y social, y por lo tanto, son modificables".

    Es así que el término «género» se refiere a las diferencias y relaciones sociales entre los hombres y las mujeres, que son adquiridas y que pueden evolucionar a lo largo del tiempo y que varían entre las sociedades y culturas; a menudo se producen cambios en los roles de género como respuesta al cambio de las circunstancias económicas, naturales o políticas, incluidos los esfuerzos por el desarrollo. Este término no reemplaza al de «sexo», que se refiere exclusivamente a las diferencias biológicas.

    Aspecto importante para promover la igualdad entre las mujeres y los hombres es el análisis por género, herramienta utilizada para diagnosticar las diferencias entre ambos en diversas áreas.

    La Constitución Política de la República de Chile señala que hombres y mujeres son iguales ante la ley, y propugna la libertad de trabajo señalando que se prohíbe cualquiera discriminación que no se base en la capacidad o idoneidad personal.

    La igualdad de género desde la escuela

    Los maestros y maestras de todo el mundo, como formadores de la futura sociedad, debemos tener en cuenta que el principio básico para desarrollar una convivencia de calidad es la igualdad entre el alumnado; siendo ésta una demanda social a la que desde la escuela debemos dar respuesta. Debemos crear las condiciones necesarias para potenciar los aprendizajes que valoran y enriquecen la diversidad.

    Educar significa promover el desarrollo integral de las personas, por lo que resulta necesario favorecer ese valor entre el alumnado para superar las limitaciones impuestas por el género a través de un trabajo sistemático de la Comunidad Educativa.

    Desde la familia y en la escuela se proporcionan modelos de conducta y se imponen comportamientos que los medios de comunicación y el grupo de iguales les refuerzan.
    Por ello, el proceso de coeducación comienza en la familia y la escuela. Siendo los primeros espacios de socialización desde los cuales se compensan los desajustes de origen diverso, como aquellos que provienen de perjuicios sexistas que pueden incidir en el desarrollo de los niños/as en sus primeros años.

    Desde la escuela se han de identificar las diferencias entre hombres y mujeres, no sólo físicamente, sino también en los diversos ámbitos de la sociedad, y se desarrolle una reflexión y crítica sobre aquellos aspectos que generan discriminación entre las personas por el simple hecho de ser de distinto sexo. Aprovechando tales diferencias para enriquecer y completar el desarrollo de los alumnos/as.

    Los alumnos/as deben estar abiertos a todo tipo de cambio y movimiento social, por lo que se les educará en la libertad, en la justicia y en los valores éticos. Se hará hincapié en la adquisición y ejercicio de los valores y derechos humanos como base imprescindible para conseguir el pleno desarrollo del alumno. Se fomentará el respeto y aprecio a las libertades y diferencias individuales y colectivas dentro de los principios democráticos de convivencia.

    La línea fundamental que debe inspirar el plan de igualdad en las escuelas es la de preparar a los alumnos y alumnas para participar activamente en la vida social y cultural. Desde la escuela se educará para la igualdad, la paz, la cooperación y la solidaridad.

    Es por ello que desde hace varios años, la consejería de Educación nos ha propuesto llevar a cabo distintos planes y proyectos acerca de la igualdad de género.

    Las actividades que se han realizado durante los cursos anteriores han dado sus frutos: podemos considerar que nuestra comunidad educativa está concienciada con respecto a esta problemática social: la discriminación por cuestión de sexos. En la mayoría de los centros andaluces no se dan problemas de esta índole, dado que los maestros y maestras procuran inundar todas sus acciones evitando cualquier tipo de discriminación.

    ¿Cuál es el problema entonces? ¿En qué estamos fallando? Día a día vemos en los medios de comunicación noticias relacionadas con esta problemática: cientos de mujeres fallecen cada año a manos de sus maridos, el paro siempre es mayor en el sector femenino, los anuncios de televisión siguen mostrando a una mujer-objeto... ¿qué hacemos entonces dedicando tiempo al tema de la igualdad en los centros cuando nada más salir escuchamos "qué has hecho de comer mamá"?

    Nuestro fracaso como coeducadores reside en la falta de colaboración con las familias. En muchos casos, los progenitores de nuestros alumnos y alumnas están integrados en la realidad escolar y participan adecuadamente en reuniones, fiestas, excursiones...En cambio, es esta parte de nuestra comunidad la que menos concienciada está sobre la igualdad de género. La mayoría de los padres de nuestros alumnos trabajan fuera de casa con un horario que les impide pasar mucho tiempo en el hogar. Las madres que trabajan suelen hacerlo en trabajos con jornada continua o con jornada parcial para así poder atender a sus hijos.

    Así pues, aunque los más pequeños en nuestras aulas colaboren y participen respetando la diversidad de género y evitando la discriminación; en cambio, en casa la realidad es bien distinta, aunque las partes implicadas no lo quieran reconocer. Son las madres las que pasan más tiempo con los hijos, son ellas las que hacen la comida, cuidan a los hijos, limpian la casa y, en la mayoría de los casos, también trabajan fuera. Y es que no nos hemos quitado el cartel de "mujer" que nos colgaron nuestros abuelos.

    Así pues, desde la escuela, los maestros y las maestras deberíamos desarrollar un plan destinado a reforzar los aspectos positivos ya adquiridos por nuestros alumnos, pero también a que esa teoría sea llevada a la práctica en diferentes contextos. Deberíamos eliminar el reparto discriminatorio de las tareas del hogar, aquí proponemos realizar tareas domésticas en clase con ayuda de los componentes de las familias de ambos sexos; por supuesto, fomentando la cooperación y la colaboración en clase. Pretendemos formar a alumnos y a alumnas capaces de desenvolverse en nuestra sociedad de una manera autónoma.

    Aquí vamos a proponer los elementos que deberían encauzar un plan de igualdad en nuestros centros, que esté destinado a favorecer la colaboración de las familias a fin de eliminar todo tipo de discriminación fuera del aula.

    Los objetivos generales de dicho plan de igualdad deberían estar dirigidos a:

    • Educar en la igualdad desde la escuela.
    • Prevenir la violencia de género, favoreciendo relaciones en equidad.
    • Utilizar el sentido de cooperación y colaboración dentro y fuera del aula; prestando especial atención al seno familiar.
    • Tratar de crear un ambiente y clima distendido, en las relaciones personales, favoreciendo la comunicación interpersonal y la aceptación de las diferencias mediante situaciones que permitan el diálogo.
    • Fomentar la participación del alumno en la organización y el desarrollo de las tareas que serán llevadas a cabo en clase; así como aquéllas que les sean propuestas en casa.
    • Fomentar la autonomía del alumnado, tanto en casa como en el entorno escolar, de modo que sean capaces de realizar tareas cotidianas, evitando desigualdades.
    • Potenciar la colaboración familia-escuela en la educación para la igualdad de niños y niñas.